Los empleados de la banca de inversión piden que dejen de azotarlos con cadenas oxidadas y se vuelva al látigo de cuero

Los empleados más jóvenes en banca de inversión y valores, en su mayoría sharks con MBA en finanzas y la mirada puesta en forrarse lo antes posible, han empezado a demandar condiciones laborales, como si de trabajadores de la revolución industrial se tratara, y han exigido que se les deje de golpear con instrumentos metálicos oxidados y se vuelva al látigo de cuero, como ocurría hasta la crisis de 2008.

Antes todo era mejor, de hecho antes de la crisis de las puntocom ni siquiera se estilaba azotar a los trabajadores junior, porque se consideraba que era algo del pasado. Sin embargo, un mánager de uno de los bancos de inversión de Wall Street más famosos se dio cuenta de que los fallos de los empleados junior se reducían cuando se les amenazaba con golpearlos. De esta forma, la medida terminó extendiéndose en todo el organigrama. El lema «Bonus o látigo» causó furor en Manhattan e hizo ricos a la mayoría. La crisis de 2008 provocó que se dejara de usar el látigo de cuero y se empezaran a usar cadenas oxidadas.

«Queremos volver a la época dorada entre 2000-2008 cuando los azotes estaban justificados y no dejaban casi marca. En la actualidad ganamos 100 000 dólares al año trabajando 95 horas a la semana, y con solo dos semanas de vacaciones al año. Si haces números, ganamos menos que un repartidor de Glovo. Pero a ellos solo los golpean clientes insatisfechos, no sus jefes», ha declarado Vince Ruppert Jr, uno de los empleados que ha liderado esta revuelta. En Wall Street lo llaman Cheíto. «Los empleados de banca de inversión no estamos acostumbrados a quejarnos, a fin de cuentas son solo unos años durmiendo 5 horas al día y después te conviertes en senior y te golpean menos. Pero yo creo que se podría hacer una banca más humana, que se preocupe menos de las ganancias de la empresa y piense también en los gastos médicos de sus empleados».

No sabemos adónde llevará esto, si conseguirán formar un sindicato de esos que se hartan de comer gambas, o si crearán una especie de banca de inversión ética, un oxímoron que podría ser la solución para estos chicos.

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