La sonda árabe Hope envía la primera foto de Marte y en ella aparece un vasco

Al parece lleva allí desde 2003 y no está solo

El hallazgo, intuido por El Mundo Today en 2013, ha puesto en marcha todas las herramientas tecnológicas de El 20 Segundos para establecer comunicación. En EXCLUSIVA, la conversación con Aitor Aldazabal y su familia.

Al parecer el Google les ofreció por error indicaciones para llegar al Planeta Rojo y, concretamente, al boquete de 35 kilómetros de diámetro en la superficie del cuadrante Aeolis. «Puse el Google Maps para ir a ver a mi aita y me mandó aquí». Aitor se refiere a que en 2003 un cráter marciano se bautizó con el nombre de Galdakao, homónimo al municipio vasco donde vive su padre.

Aitor nos comenta sorprendido no entender todo el revuelo de la nueva carrera espacial entre China, Emiratos Árabes y Estados Unidos por llegar al cuarto planeta desde el Sol. «Llevamos aquí la hostia de tiempo y fue por despiste, oye», nos confirma.

A este respecto, Ibarne, la mujer de Aitor, nos hace saber que a ella le extrañó «por donde les mandaba el Google en la primera rotonda». Y añade: «Ya nos pasó una vez que nos desorientamos, pero Aitor es que es muy cabezota y nunca me hace caso».

Confiensan que el viaje de 102 millones de kilómetros «se les hizo un poquito largo», ya que además coincidió con el momento en que la distancia entre Marte y la Tierra era mayor.

En el coche viajaban, además del matrimonio, oriundos de Getxo, sus tres hijos, quienes parecen haberse adaptado muy bien a las nuevas condiciones planetarias. «A ver, no hay mucho con que jugar», nos cuenta Euken, el mayor. «Tampoco tenemos colegio, así que paseamos por ahí y hacemos agujeros con las palas». Al parecer, gran parte de los nuevos cráteres detectados por la Nasa en 2020 no se deberían a impactos de meteorito sino a las travesuras de los chiquillos.

«Se está muy tranquilo», nos comenta su mujer. «La temperatura es buena, aunque a veces refresca un poquito por la noche «, refiriéndose a la media de 78 grados bajo cero.

Ante nuestra pregunta sobre las naves espaciales que pretenden aterrizar en los próximos meses, el matrimonio se muestra un tanto molesto. «Aquí se vive de la hostia», nos dice Aitor. «Así que no empiecen a traernos basura. Si veo una cosa de esas, a lo mejor le pego una patada y la mando de vuelta a la Tierra».

Es de esperar que alguna vez retornen a su planeta de origen, «sobre todo porque todavía no he visto a mi aita y, como llevo tiempo sin hablar con él, a lo mejor está preocupado».

Por desgracia la comunicación se interrumpió y no pudimos volver a establecer contacto.

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