La colección «Spanish Politicians Collectors» provoca la quiebra de Funko

Quiebra de Funko

Aunque la colección actual de Funko Pop alcanza los 17 000 modelos diferentes de figuras, la empresa juguetera no esperaba que en España hubiera tantos políticos.

Después del éxito del Funko Pop de Isabel Ayuso, la empresa estadounidense, «famosa principalmente por sus figuras coleccionables de vinilo», según la Wikipedia, emprendió la aventura de sacar al mercado más muñecos cabezones de políticos patrios. Ana Botella, Rodrigo Rato, Zapatero, Josep Borrell, entre otros muchos, sucedieron al de Ayuso al inicio de la colección. Con el de Aznar no fue necesario aumentar el tamaño de la cabeza. Manteniendo la relación original con el cuerpo, evitaron lo que hubiese sido un desfase gigantesco con el resto de figuras.

La lista de coleccionables hizo un recorrido por todos los ministros del Congreso más famosos, tanto actuales como del resto de la democracia, sin olvidarse de sus portavoces, cargos de confianza y asesores. Incluía también los alcaldes de pueblo y sus respectivos concejales. La respuesta de los compradores y coleccionistas, sin embargo, no fue la esperada. Aunque ha habido modelos, como Bertrand Ndongo, asesor de Rocío Monasterio en la Comunidad de Madrid, que todavía hoy son muy buscados por su rareza y están muy cotizados, el resto de figuras apenas obtuvo ventas.

«Pensábamos que en España se tenía mucho cariño a los políticos. Siempre hablan de ellos bien y siempre quieren pagarles más dinero. No entendemos qué ha podido salir mal», ha hecho saber a El 20 Segundos, Brian Mariotti, director ejecutivo de la empresa, quien considera que puede que su estudio de mercado no lo hicieran tan bien.

Voces internas de la empresa, por otro lado, admiten que no esperaban que en España hubiera tantos políticos, asesores y cargos de confianza. Aunque continúan insistiendo en que sin Javier Bollain Renilla, actual alcalde de Illán de Vacas, de tan solo 3 habitantes, «y de otros muchos alcaldes como él en España, la colección no hubiera tenido sentido».

Emperrados en completar la colección «Spanish Politicians Collectors», Funko abandonó otras líneas mucho más rentables y, por ejemplo, decidió no sacar su nueva colección de penes y vulvas de vinilo de «La isla de las tentaciones», intercambiables entre sí, que probablemente hubiera aportado muchos más ingresos.

Con todo esto, Funko se ha visto obligada a detener la producción en el político español número 102 814 y a presentar concurso de acreedores.

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