Científicos del CSIC no consiguen encontrar el resultado de sumar 3+2

Lo que empezó como una pregunta aparentemente sencilla en el centro de investigación más prestigioso de España, ha devenido en un hasta ahora irresoluble problema al que nadie parece encontrar solución.

“La semana pasada, mientras nos encontrábamos en el comedor durante la hora del almuerzo”, relata la Dra. Ochoa, “el Dr. Martín se dirigió al Dr. Vilches y le dijo: Jordi, ¿cuánto es 3+2?, a lo que el Dr. Vilches, muy azorado, respondió: no sé Emilio, dímelo tú. Desde entonces, los trabajadores del centro, entre risas nerviosas y evasivas, se están preguntando unos a otros cuanto es 3+2, sin que hasta ahora ninguno de ellos parezca conocer la respuesta”.

Con la intención de resolver el enigma, el CSIC ha creado un grupo de trabajo interdisciplinar liderado por el Dr. Mateo, experto en computación cuántica, con el que se espera hallar la respuesta en un futuro cercano.

El propio Dr. Mateo relata así el reto al que se enfrentan: “Históricamente la ciencia se ha venido ocupando de los grandes problemas de la humanidad y se han desdeñado cuestiones aparentemente menores como esta, pero de un tiempo a esta parte se viene comprobando que las grandes respuestas las vamos a encontrar a nivel infinitesimal y este caso podría ser el ejemplo a seguir en un futuro”. Cuestionado sobre el plazo en el que se podrían obtener resultados, el Dr. Mateo ha querido ser prudente y ha manifestado que, aunque parecen existir evidencias de que la respuesta podría hallarse en un número entre el 4 y el 6, es todavía precipitado hablar de fechas concretas.

Por otro lado, no es el CSIC el único organismo que se encuentra en estos momentos a la búsqueda de solución para un problema en apariencia sencillo. Recordemos que la RAE, en su tarea de recuperar palabras y expresiones del castellano para que no se pierdan en el olvido, ha pedido ayuda por sus redes sociales para completar un refrán del que se conoce el inicio pero no el final, ya que por el momento no se han encontrado registros del mismo en ninguno de los textos estudiados. El inicio del refrán “Dónde tengas la olla no…”, es, según los académicos, demasiado ambiguo como para permitir descifrar su final, y por eso piden colaboración ciudadana por si los más viejos del lugar pudieran haberlo escuchado en algún momento.

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