Comí proteína de origen humano durante un mes y esto fue lo que ocurrió

Según un informe de la FAO los niveles actuales de producción de carne aportan entre el 14% y el 22% de los gases de efecto invernadero. Por este motivo decidí pasar a la acción y, durante un mes, dejé de consumir carne de animales para comer carne de personas.

Antes de iniciar este cambio radical en mi dieta decidí documentarme. Por eso acudí a uno de los mayores expertos en el tema, el Carnicero de Milwaukee, o como le conocen allí el Arguiñano sin chistes. Después de ver todos los documentales habidos y por haber de este apasionado de la gastronomía ya me sentí preparado para hacer mis primeros pinitos en el mundo de la antropofagia.

Empecé por llamar a mi amigo Julián para invitarle a cenar a casa. Lo escogí a él porque todas mis amigas dicen que está para comérselo.

Le dije que comeríamos un plato de hígado acompañado de habas y un buen chianti, una receta que había aprendido de un cocinero apellidado Lecter. Me preguntó si quería que llevase alguna cosa. Le dije: «Yo pongo el vino y tú el hígado». Entre risas me dijo: «Siempre haces lo mismo. Te doy la mano y me coges el brazo».   

Tendríais que haber visto la cara que puso cuando abrí la puerta y me vio vestido únicamente con un taparrabos de piel de leopardo y un fémur en el pelo. Superado el shock inicial, le invité a pasar al salón y le propuse un baño relajante dentro de una olla gigante. Para convencerlo le dije que era un nuevo modelo de jacuzzi que me había comprado.

Al principio Julián estaba bastante incómodo, supongo que porque el agua estaba hirviendo y porque yo iba removiendo la olla con un cucharón gigante. Para que se tranquilizase le tiré por encima varias hierbas aromáticas como orégano, perejil y romero. Cuando vi que ya estaba tierno procedí a quitarle el hígado. Sus gritos alertaron a los vecinos y a los pocos minutos tenía a la policía tirando la puerta abajo.

En el juicio alegué que el hígado es el único órgano que se puede regenerar así que era como comerse la cola de una lagartija porque al rato vuelve a crecer. Además mi amigo Julián era donante de órganos, pero que él nunca había especificado exactamente con qué finalidad. La juez me absolvió de todos los cargos, pero me condenó a compartir con ella mi receta de hígado con habas.

Viendo el interés que despertó mi caso me abrí un canal de YouTube de platos caníbales llamado «Para chuparte los dedos«. Y esta ha sido mi experiencia comiendo proteína de origen humano durante un mes.

Síganme para más recetas.

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